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miércoles, 3 de febrero de 2010

INTRÓLOGOS

-De vuelta al principio.
-Si. Hay caminos que no se deben seguir y que si aún asi los inicias, te devuelven al origen. Aunque ya no eres tu del todo. Vuelves como otro. Son caminos difíciles.
-¿Por que lo hiciste?
- Nadie es dueño de su destino ni de su voluntad.
- ¿Y la bestia?
- Dentro. El monstruo esta atrapado, no volverá a salir. Jamás.
-¿Y la tristeza?
-La tristeza es como las nieblas espesas, que rellenan el valle. Parece que nunca levantaran, que velaran siempre la luz del sol, pero el tiempo, aliado con el viento, las estrellas y sus insistentes luces, acaban disipándola. Bien es cierto que el aire, ya nunca recuperará su completa nitidez. La tristeza acabará disipando.
-¿Que harás entonces?
- Lo que hacía hasta ahora. Dejar latir el corazón. Latidos y latidos que impulsan por tierra, aire y agua. Latidos y latidos en el tiempo. Distendidos, largos, prolongados. Escucharé los latidos, sin más. Dejaré que me lleven muy lejos, como ya hicierón antes.
-Ya los oigo. Ya los siento. Ve entonces

sábado, 16 de mayo de 2009

Introperseio

- Hola
- Hola
- ¿Dónde has estado?
- ¿Cómo?
- ¿Qué dónde has estado?
- Soy aqui. Siempre soy aqui. No me he ido.
- ¿Eres aqui? Dirás que estas aqui.
- No. Digo que soy aqui. No es igual ser, que estar. Yo soy.
- Pues no te he sentido.
- Hay tantas cosas que no sientes.
- Ya, pues entonces será que no te has manifestado.
- Eso solo depende de ti.
- ¿De mi? No se, no creo.
- Hay tantas cosas que no sabes.
- Ya, pero ¿qué quieres decir, que yo te llamo o proyecto o algo así?
- No es una llamada, es más una invocación. Invocar implica súplica.
- Ahhh.. ahora resulta que te suplico, venga hombre ¿de qué vas?.
- Yo soy aqui. Será solo que te sintonizas mejor, que te sumerges más en ti y entonces te vuelves autopresciente.
- ¿Autopresciente?
- Si, adquieres consciencia del futuro. Del nuestro.
- ¿Mirando hacía adentro? No lo creo.
- Crees tan pocas cosas.
- Ya, pues vale. Hasta luego.



martes, 28 de octubre de 2008

El sol de la mañana


Esta es otra de las visiones que suelo tener al despertar. No se si los símbolos se construyen o se atribuyen. Es decir, ¿buscamos significado próximo y significativo a las cosas que nos rodean y les asignamos caracteres o por el contrario, descubrimos significados emergentes u ocultos en las cosas más cotidianas? No creo que ahora importe.
Esta lámina simple, lleva conmigo muchos años. Tonos pastel para un sol tropical, aguas calmas y arena cálida y fría, como la de esos cayos cubanos de Cayo Largo donde la fragmentación del arrecife construye una refulgente alfombra de arenas organógenas. Los pies se hunden suavemente acariciados por el agua tibia y a pesar de la justicia del sol, no queman. Un sol que sale cada día. Siempre sale el sol. Esa es la lectura, por mal que vaya todo, siempre sale el sol.
Hoy, por fin ha brillado el sol, después de 5 años de nubleces, clareos, oscurecimientos y luces filtradas. 5 años de dudas, tristeza, impotencia, incertidumbre y renuncia. 5 años cuestionadas la profesionalidad, la dedicación, la entereza y la decencia.
Siempre sale el sol, tarde o temprano. Lo sabia, lo veía cada día y tan solo era cuestión de tiempo.
Ahora lo siento en mi cara suave y cálido. Salió el sol.

martes, 21 de octubre de 2008

Cuestión de geometria y perspectiva

Vivo sobre una curva. Una curva en pendiente que culmina la ascensión desde el valle hasta el límite del pueblo, con su cuesta arriba y su cuesta abajo. Creo que es el mejor lugar donde ahora mismo podría vivir, pues dado que nuestra existencia transcurre básicamente en la bidimensionalidad ( poco es el tiempo que podemos pasar volando o ingrávidos bien en el océano o el espacio), las posibilidades geométricas que una curva con pendiente ofrece para orientar tu vida, son difíciles de superar.

Pero antes he vivido en otros espacios geométricos.
Desde mi infancia hasta los veintitantos, he vivido en un rectángulo, uno de esos tantos, variados e interconectados que componen las plazas de los barrios, del inmenso tapiz poligonal que supone una ciudad como Madrid. Rectángulos con una rica vida interior, casi autónomos e independientes, pero con pequeñas aberturas al exterior, conformándose en miles de unidades superiores, que ensambladas, interconectadas por intrincadas redes, no cesan de expandir los bordes de lados casi infinitos de la ciudad. Que mejor espacio para forjar el carácter, la personalidad, las relaciones, la diversidad, la autonomía y si tienes mi suerte, la liberación emigradora a tiempo, a las antípodas geométricas del axfisiante mosaico.

He vivido sobre una línea. He vivido frente a la línea del horizonte donde cielo y mar se funden y te rodean, colgado de las abruptas laderas volcánicas de Canarias. Asomado al balcón del océano infinito, omnipresente, he podido extenderme y extenderme y extenderme sin límites desde el confinamiento de la gran ciudad, hasta la vastedad de aparentes espacios infinitos que confinan la roca volcánica. Y así fui muy feliz hasta la nadedad, hasta casi acabar convertido en una fina línea, casi en nada.

Y entonces regresé para vivir en un cubo, con la montaña a mi espalda y el horizonte azulado del mar, visible con solo alzar la vista. Y viví en un cubo, adosado a otros cubos. Cubos estándar, esos que nos enseñan a desear desde muy pronto en el "juego de la sociedad del bienestar", con un pequeño jardín estándar, espacio estándar para aparcar un par de coches, un buen perro, al menos 2 hijos y muchos años por delante para poder pagarlo. Y jugamos al "juego de la sociedad del bienestar"e incluso fuimos felices durante un tiempo en nuestro cubo adosado, al que llamamos hogar, hasta que un día comprendimos que habíamos perdido el juego. Y fuimos muy desdichados y abandonamos el cubo con el tiempo, yo primero, ellos después, intentando encerrar en el nuestra desdicha. Y ellos volvieron a la poligonal inmensidad de la gran ciudad. Y decidí no jugar jamás al "juego de la sociedad del bienestar". No desearía jamás vivir en cubos adosados o tener hijos, perros o gatos, pues no podría soportar de nuevo perderlos.

Y viví un tiempo en un inmenso prisma. En un prisma vives estratificado, vives sobre algunos y bajo otros. Nosotros vivíamos cerca del cielo, en unos de los estratos más altos del inmenso prisma y como supongo sería el cielo de existir, vivimos muy felices y a la vez yo, muy desdichado, pues ya mi desdicha se había convertido en crónica.

Y dejamos el inmenso prisma para vivir de nuevo en un cuboide, que llegó a ser parecido a un hogaroide y continuamos siendo felices a pesar de mi desdicha crónica, que al menos es ya tolerable . Pero me temo que sin darnos cuenta, jugamos de nuevo al "juego", creo que sin querer, porque es muy difícil no acabar jugando. Y yo no puedo jugar ya más.

Y por eso ahora vivo solo sobre una curva. La curva me ofrece dos caminos, subir a remontar y rehacer el viaje geométrico de mi vida o bajar lanzado a descubrir nuevas sendas y espacios geométricos habitables. También puedo quedarme un tiempo viendo pasar arriba y abajo a otros.

Por cierto esta es la chica de la curva, pero no nos conocemos y su curva y su historia es otra y no tiene que ver nada conmigo.


domingo, 19 de octubre de 2008

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


Despiertas. Si soñaste y lo recuerdas, evocas algunos momentos de tu sueño. Si soñaste y no lo recuerdas, abres los ojos. Y comienza el día consciente. ¿Que ves a tu alrededor? ¿La abultada forma de tu pareja aun retozante ? ¿La soñolienta pero sonriente cara de tus hijos desperezándose? ¿La lengua húmeda de tu mascota en su intento por saludarte? ¿Una combinación de las anteriores en cualquier orden?


Al despertar me veo a veces a mi mismo, reflejado en el espejo que a los pies de la cama vigila mi descanso. Pero si no, pues depende de la posición en que me encuentra el día, lo primero que veo es a Rachael. Cuando vives en compañía se te escapa la importancia de aquello que fuere lo primero que vieres. Pero cuando vives solo....


Yo tengo a Rachael. Rachael es una replicante, bueno en realidad es una hermosiíima Sean Young en uno de sus papeles estelares. Creo que podría contar con los dedos de una mano, los poster de personajes que han colgado de las paredes de las habitaciones en que he vivido. Soy muy poco idólatra (posiblemente por ser un buen ególatra), pero Rachael es muy importante para mi. Rachael es un regalo de mis hijos y mi ex mujer por mi último cumpleaños. Un DVD de "Blade Runner el montaje final", junto con otro poster de Deckard completaban el pack. Mi ex mujer sabe que Blade Runner es una de mis películas favoritas, por eso es importante Rachael para mi. Porque a pesar del dolor de nuestro divorcio y sus visicitudes seguimos queriéndonos, buscando como agradarnos y complacernos y darnos nuevas oportunidades para ser felices. No todas las parejas rotas pueden presumir de ello.


Rachael es producto de su tiempo, nuestro tiempo. La acción de Blade Runner, adaptación de la obra del maestro de la ciencia ficción Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, transcurre en el siglo XXI. Nos muestra un futuro tremendamente plausible, al que sin duda ya nos dirigimos: un clima trastornado, las especies animales extintas, globalización y superpoblación aunadas y caracterizadas por el despertar del gigante chino, la ostentación manifiesta del poder de las corporaciones multinacionales, manipulación genética, etc.

Me fascina la ciencia ficción desde hace muchos años, aunque la he tenido abandonada mucho tiempo. Tengo una modesta colección de más de 300 títulos y me considero un iniciado en el género. Sus inabarcables escenarios, sus incontenibles posibilidades sin límites establecidos, sus capacidades para la anticipación, la protesta o para dar la voz de alerta, la convierten en mi género literario favorito. Mi estatus solitario, me sumerge de nuevo en ella, evadiéndome en nuevos mundos y realidades.

Rachael no es humana, al menos como hoy en día concebimos la humanidad, es un producto de una avanzada tecnología de manipulación genética. Replicantes con capacidades sobrehumanas, diseñados para realizar tareas extremas en inhóspitos rincones del espacio, reflexionan acerca de su humanidad. Rachael no sabe que no es humana. ¿Vosotros lo sabéis? ¿No somos todos un poco replicantes? ¿ No pensáis que no es fácil encontrar humanidad en lo que nos rodea? ¿Y en nosotros mismos?

Despierto. Abro los ojos y veo a Rachael que me saluda humanamente sin replicar. Después, conecto la televisión, recibo mi diaria dosis de inhumana realidad del noticiario de turno y muchas veces desearía ser un replicante dotado de sobrehumanas capacidades, para ir a pedir explicaciones a nuestro creador.

Mi HORIZONTE DE SUCESOS

No pretendo demostrar que comprendo perfectamente la teoría de la relatividad general, faltaría más, pero si que hay un concepto de la misma que me parece fascinante; el horizonte de sucesos.


De forma concisa podemos definir el horizonte de sucesos (también llamado horizonte de eventos) como una hipersuperficie frontera del espacio-tiempo, tal que los eventos a un lado de ella no pueden afectar a un observador situado al otro lado.


Si bien la definición es clara y meridiana, prefiero emplear una acepción particular del mismo. El horizonte de sucesos, mi horizonte, es el espacio de probabilidad de aquellos sucesos que pueden sucederme muy probablemente en cualquier momento.
Que me toque la lotería, por ejemplo, no es un suceso muy probable en mi horizonte de sucesos, pues nunca juego, pero si lo es, valga también de ejemplo, que no pueda ir mañana al cine a ver Sexykiller, porque ando muy mal de dinero ultimamente y de poder hacer el esfuerzo para ir al cine, vería otra película pues tengo serios y estúpidos prejuicios contra el cine español.


Mi horizonte de sucesos, es un espacio de soledad, la de un tipo que vive solo y de los acontecimientos que pueden solitariamente sucederle. Es un espacio de solitaria reflexión desde la cotidianeidad, sobre la soledad y es también un espacio para el simbolismo. Símbolo de rebelión por excelencia, el puño revolucionario, es la forma inaugural que adopta mi horizonte de sucesos como forma de rebelión contra la propia soledad que contiene.






Y el azar del random mptresiano solitario, trae justo ahora a sonar mi canción de soledad favorita: Only a woman´s heart de Eleanor McEvoy.

Pasen por aquí cuando gusten.